Son muchas las empresas que tratan, a partir de engaños, de efectuar ventas o retener clientes, pero ¿qué pasa cuando el cliente se da cuenta? Se pierde para siempre. A él y las más de 20 personas que en promedio escucharán sobre su mala experiencia.
miércoles, 25 de febrero de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Mandamiento N 2: Todo es Posible
A pesar de que muchas veces los clientes solicitan cosas casi imposibles, con un poco de esfuerzo y ganas de atenderlo muy bien, se puede conseguir lo que él desea. Como dice el slogan de Adidas "Impossible is nothing." Cuando nos proponemos algo lo logramos. Si un cliente nos solicita una cosa que se escapa del espectro del servicio que originalmente prestamos, debemos hacer lo que sea necesario hasta complacerlo. Nada más el esfuerzo, así no lo logremos, recibirá su recompensa: un cliente fiel.
martes, 3 de febrero de 2009
Mandamiento N 1: EL CLIENTE ES LA PRIORIDAD
Este es el símil del primero de los 10 Mandamientos de la Ley de Dios "Amar a Dios sobre todas las cosas." En este caso es el cliente a quién debemos tener presente antes que nada. De allí basamos uno de nuestros lemas principales: No es que el cliente siempre tiene la razón, sino que el cliente es la razón.
miércoles, 28 de enero de 2009
Los 7 Pecados Capitales del Servicio y la Atención
En estos días encontramos con esto que nos pareció interesante. Los 7 pecados capitales del mal servicio. La verdad es que es un buen análisis de las cosas que a diario nos suceden cuando vamos a comprar a algún negocio. Son las típicas cosas de las que el venezolano promedio se queja cuando dice que lo atienden mal. Quisimos mencionarlos, pero decidimos que era importante elaborar un poco sobre ellos y reflexionar sobre cuáles son esas conductas que deberían ser pecado, valga la redundancia, para los profesionales del servicio y la atención:
1. Apatía: No hay nada peor que llegar a un negocio y que la persona que está detrás del mostrador nos mire con cara de sueño, no nos haga saber que se percató de nuestra presencia o se abstenga de saludar o de hacer un gesto de cortesía. Adicionalmente, uno se encuentra con personal de servicio que está haciendo cosas que no tienen nada que ver con atender a los clientes. Están hablando por teléfono, mandando mensajitos de texto o diciéndole algo a algún compañero, le puede estar diciendo algo de trabajo, pero si no se trata de atender al cliente que tiene enfrente poco importa, es una falta de respeto y hace al comprador sentirse como todo menos la prioridad. También sucede cuando quien atiende a los clientes hace las cosas lentamente o con flojera, como en las agencias bancarias durante la hora de almuerzo. Al cliente se de le debe recibir siempre con una sonrisa y con mucha energía. Es muy difícil ser eficaz y eficiente si se actúa de otra forma. Y negocios que no son eficientes pierden clientes.
2. Salir rápido de eso: Eso por lo general sucede cuando uno hace una pregunta que no es sencilla de contestar. Por lo general el empleado, mal entrenado, dirá que no sé puede, que no hay o que no se consigue. Si le pedimos alguna información adicional dirá que no sabe. Decir que no siempre es la salida más fácil y rápida, es dejar el problema sin solución, por lo tanto al cliente no le queda más remedio que irse y así esta persona puede seguir adelante con lo que estaba haciendo o seguir sin hacer nada. Solucionarle los problemas al cliente, incluso si el negocio en ese momento no hace una venta directamente es ganarse muchos puntos a favor y un cliente que tarde o temprano va a regresar y cuando encuentre allí lo que está buscando, pues el negocio ganará.
3. Frialdad: Uno puede llegar a lugares donde de milagro y miran a la cara al cliente, no lo saludan ni le dan ninguna muestra de cortesía, es decir, no tratan de crear empatía con él. Esto afecta dramáticamente no sólo las ventas, sino que impide el proceso de fidelización que es tan importante para una empresa. El hecho de que una persona forme un nexo con una marca o un establecimiento comercial debe ser el sueño de todo empresario. Es allí donde se asegura el éxito a largo plazo. La venta, si bien es una transacción comercial también es una transacción emocional y todo buen vendedor tiene que estar consciente de ello. Si trata a sus clientes de manera fría y distante jamás logrará crear con ellos una relación duradera y sólida, poniendo en peligro el futuro de su empresa.
4. Descalificar: Aunque parezca difícil de creer la descalificación del cliente es algo que ocurre muchas veces en el proceso de atención. Una vez nos tocó escuchar como una empleada de una reconocida aerolínea le decía a un pasajero “usted es ignorante.” Quizás esta sea una de las formas más graves y más directas, pero hay otras formas de descalificar al cliente en las que personal no entrenado incurre sin darse cuenta. Por ejemplo, un mesonero que comenta sobre lo que va a pedir una persona o algún vendedor que hace una expresión con su cara cuando le están haciendo un pedido. Todas estas son formas de descalificación. Si el cliente se está equivocando en algo se le puede decir, de forma amable y sin hacerle sentir que está cometiendo un error.
5. Ser mecanizado: Existen los llamados protocolos de atención. Estos existen sobre todo para franquicias y centros de atención telefónica. Lo que se hace es que el personal se aprende de memoria un guión no sólo de qué decir, sino de cómo actuar. Esto no está del todo mal, pero hay que explicarle al personal el por qué el guión está elaborado de tal o cual manera. Por qué tiene que decir las cosas que se le instruya que diga y por qué es importante que actúe como se le pide. Ningún cliente quiere ser atendido por un robot, para eso entonces sería mejor ponerle frente a una máquina de verdad. La atención debe comenzar por ser sincera, sino es muy difícil crear empatía con el cliente y este se puede sentir hasta incómodo.
6. Hacerlo todo por el manual: Sobre todo en negocios trasnacionales y franquicias los manuales existen, y existen por algo. Después de todo, si vamos a nuestro lugar favorito de comida rápida esperamos que la experiencia sea igual en todos lados, sino la desilusión podría hacer que dejásemos de regresar continuamente a comer allí, lo que sería nefasto para ese negocio. Sin embargo, de vez en cuando ocurren situaciones que no pueden preverse, hay clientes que hasta por una necesidad física requieren que el empleado se salga de manual o haga algo que no está previsto en ningún lugar. Un profesional del servicio y la atención tiene que estar dispuesto a todo por su cliente, a saltarse las reglas, incluso a poner en peligro su empleo. Si el dueño de la empresa ha creado cultura de servicio en la compañía entonces dicho profesional sabrá que no tiene nada que temer.
7. Pasar la pelota: Es algo muy común en nuestro país, nos dicen cosas como: eso no es conmigo, eso es que tal o cual departamento o la persona que se encarga de eso no está y yo no sabría decirlo. Claro, siempre puede pasar que una persona no sepa cómo solucionar un problema o responder a una pregunta, pero es mucho mejor decir: yo personalmente no tengo la respuesta en este momento, pero voy a contactar a alguien que le puede dar la información que necesita, un momento por favor. Otro aspecto en el que los empleados de una empresa se pasan la pelota es cuando algo sale mal. El cliente puede entender que las cosas salgan mal de vez en cuando, después de todo somos humanos. Pero cuando la empresa y quien da la cara por ella adopta una posición de Poncio Pilato, es decir de lavarse las manos, deja al cliente sintiéndose perdido, lo deja sintiendo como si la culpa fuera de él ya que nadie asume la responsabilidad: “La culpa es mía por haber contratado un servicio a esta empresa.” Es fundamental que los empleadores y supervisores creen entre sus reportes directos una cultura de que asumir tanto el crédito por lo que sale bien, como la responsabilidad por aquellas cosas que no salen como esperado. Una disculpa sincera de parte de un prestador de servicio hacia un cliente es algo que jamás se olvida, pues el cliente sentirá que puede confiar en esa empresa porque pase lo que pase le van a decir la verdad.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
10 Mandamientos del Servicio y la Atención

1. LA PRIORIDAD: EL CLIENTE
2. TODO ES POSIBLE: SÍ SE PUEDE
3. CREDIBILIDAD: CUMPLE TU PALABRA
4. EXPECTATIVAS: SOBREPÁSALAS
5. LA VENTAJA MAS VALIOSA DEL NEGOCIO: TÚ
6. SOMOS PARTE DE UN SISTEMA: EL FRACASO DE UNO ES DE TODOS
7. LA RELACIÓN EMPLEADO CONTENTO – CLIENTE CONTENTO : DIRECTAMENTE PROPORCIONAL
8. NIVEL DEL SERVICIO: PERCEPCIÓN DEL CLIENTE
9. MEJORAR, INNOVAR: SIEMPRE
10.SATISFACER AL CLIENTE: TRABAJO DE EQUIPO
martes, 4 de noviembre de 2008
10 Mandamientos del Servicio y la Atención
En 1982 la UNESCO declaró que “la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos.” El gran sueño de CIMA es ver aplicado en Venezuela este planteamiento hacia todo lo que significa servicio y atención al cliente. Es decir, que seamos como ciudadanos y como profesionales, seres que reflexionamos sobre nuestra conducta, que cada vez que hagamos algo por nosotros mismos, por nuestros clientes y por todos los que nos rodean lo hagamos de forma racional, crítica (buscando siempre ser mejores) y por supuesto éticamente comprometidos.
Sin embargo, utilizar este planteamiento como base para nuestros cursos, los haría demasiado densos y sería muy fácil que el alumno se perdiera entre tantas ideas abstractas. Es por ello que CIMA decidió adoptar como sus pilares fundamentales los 10 Mandamientos del Servicio y la Atención. Estas 10 premisas tienen dos aspectos fundamentales. En primer lugar aplicadas a la práctica, (y aplicables lo son siempre que cualquier individuo lo quiera), constituyen una receta infalible para que prestadores de servicio, a cualquier nivel, sea front-line de un negocio o la alta gerencia de la empresa más sofisticada del mercado, le dé a sus clientes una experiencia de servicio impecable. En segundo lugar, los 10 Mandamientos están formulados de manera tal que dirigen las tres relaciones principales que tiene que cuidar todo profesional del servicio: la relación con su cliente, la relación consigo mismo y la relación con la empresa donde trabaja.
Veamos entonces lo que sucede con esta receta una vez aplicada a la práctica. Si tomamos el ejemplo de Juan, quién es un vendedor de una farmacia y no ha tenido contacto con este tipo de entrenamiento, podemos esperar de él un trato como el siguiente. Al vernos a nosotros como cliente, entre los anaqueles de la farmacia buscando algo que obviamente no podemos encontrar, pasará de largo y preferirá dedicarse a otra tarea o incluso ponerse a conversar con algún compañero. Si le preguntamos por algo que no es fácil de conseguir, como algún medicamento escaso o algún producto que él no conozca, como puede ser un determinado esmalte de uña o un producto de uso femenino, lo más probable es que su respuesta sea que “no hay y no sabría decirle dónde lo puede conseguir.” Juan no es del tipo de empleado que piensa en las expectativas que el cliente tiene de él. No se da cuenta de que uno, al comprar en esa farmacia, espera ciertas cosas de la misma, espera que la farmacia como empresa esté allí para nosotros, no sólo con sus productos, sino en la experiencia de comprar como tal. Después de todo, allí gastamos el dinero que tanto esfuerzo nos cuesta ganar. Claro que hay otro problema, que Juan no necesariamente se ve a sí mismo como parte integral del negocio de la farmacia. Probablemente sus superiores, o porque no tienen tiempo o porque los empleados como Juan son problemáticos o rotan demasiado, no le han hecho saber a Juan que él vale igual que el presidente de la compañía, porque si Juan no se conecta con clientes como nosotros o nos trata mal, simplemente nos perderá como clientes. En este sentido, es fundamental que Juan entienda que él es parte de un sistema, de un equipo que necesariamente debe estar bien engranado, porque de nada sirve que la gerencia de la compañía sea brillante, eficaz y con los más altos honores académicos, si la fuerza de venta que representa los ingresos de la compañía no sabe o no puede hacer un buen trabajo. Tarde o temprano terminarán por perder todos.
Si Juan no comprende que el éxito de uno en su empresa, es el éxito de todos, si no se identifica con su lugar de trabajo, entonces no se sentirá contento. Del mismo modo, si Juan se preocupa constantemente por sus condiciones de trabajo, falta de entrenamiento, el ambiente de trabajo y no tiene cómo ventilar sus inquietudes, esto se va a reflejar directamente en su desempeño laboral y en la manera como nos trata a nosotros, sus clientes. Si Juan tiene tantas preocupaciones y no logra ver el valor de su trabajo, mal podrá buscar maneras de hacerlo mejor, de identificar errores y corregirlos, de estructurar ideas que pueden ser de mucha utilidad, en este caso para la farmacia, porque bien puede el dueño del negocio o el gerente de un local saber mucho sobre la práctica pero quien lo vive a diario, en vivo y en directo siempre tendrá una óptica distinta que le permitirá ver cosas que de afuera no se ven tan claras. Por ello es que los empleados como Juan no ven a simple vista que satisfacer al cliente es mucho más que una sonrisa, que una venta a un buen precio, que llegar a una tienda y salir con lo que uno fue a buscar, sino que es un trabajo que se hace entre todos los miembros de una empresa y que es la médula del éxito de la empresa, pero sobre todo de su éxito profesional.
SI por el contrario Juan actuase en base a los 10 Mandamientos del Servicio y la Atención, se acercaría a nosotros inmediatamente para ver qué estamos buscando, de una manera educada, gentil, sin ser invasivo y tratando de que ante todos nos sintamos cómodos en su presencia, después de todo somos lo más importante para él. Ante cualquier pregunta, por extraña que sea, la respuesta de Juan va a ser positiva. Sí se puede, así no consigamos lo que estamos buscando en ese lugar, lo conseguiremos en algún lado, y allí está él, como prestador de servicio para ayudarnos. Si nos promete algo, entonces lo cumplirá y no buscará decirnos lo que queremos escuchar sólo para salir del paso y dedicarse a otra cosa. Jamás prometerá algo que no está seguro de poder cumplir, porque cuando se pierde la confianza de un cliente no se recupera más nunca. Juan está claro que como clientes y consumidores esperamos mucho de él, de la farmacia y de sus productos, y el hecho de estar ante nosotros, y de brindarnos una experiencia de negocio es un “momento de la verdad” que afronta en todo momento un profesional del servicio y la atención. El está claro que cuando trabaja representa a la farmacia, tanto como lo puede hacer el Gerente de Finanzas en una junta ante un banco o el Presidente de la Junta Directiva ante la Junta de Accionistas, todo cuenta, son parte de un sistema que no puede fallar, porque si falla una pieza entonces la máquina completa se puede trabar. El está contento y orgulloso de su trabajo, porque sabe que el negocio lo valora como lo que es, un profesional de servicio, cuya opinión es valiosa para el negocio. Juan se siente más que orgulloso de decir que trabaja en la farmacia, se siente que ha aprendido y que tarde o temprano podrá aspirar a algo mejor.
Juan se desvive por su cliente, pues sabe, que si este se lleva una mala impresión de él, poco importará que haya conseguido productos en descuento o que haya conseguido en su farmacia lo que no pudo comprar en otro lado. En lo que pueda evitará poner sus pies de nuevo en ese negocio y eso es algo que un profesional de servicio jamás puede aceptar. Es por eso que siempre observa de qué forma puede mejorar el negocio, ya sea entrenando al personal, o clasificando los productos de otra forma, o identificado que quizás hay un producto que la farmacia no vende pero que muchos clientes buscan. Todo esto es valiosísimo para el negocio y forma parte de satisfacer al cliente, la meta número uno de todo negocio, que no es más que el fruto de un gran esfuerzo de equipo.
Vemos así entonces, como para poder lograr que la receta funcione, tienen que engranarse las tres partes de la misma. Un empleado que entienda que el trabajo de servicio tiene una sola razón de ser: el cliente. Pero una persona insegura, que no tiene una buena relación consigo mismo y que no se valora, no podrá jamás ser simpático, útil ni complacer a los demás, así como tampoco lo será una persona exageradamente servil que no sabe cómo hacerse respetar cuando la ocasión así lo requiere. Así como tampoco podemos esperar un buen servicio de empleados que no conocen la empresa donde trabajan, no se identifican con ella y no entienden el valor que su puesto aporta al negocio.
Claro que los mandamientos no se pueden aplicar de la noche a la mañana. De hecho cada uno de ellos tiene un contenido específico y una serie de elementos que estudiar, es aquí donde entra CIMA. Sin embargo, si se hace el trabajo, si se realmente se le pone empeño y se cree en la tarea, tarde o temprano los individuos que reciben la formación terminan por verse a sí mismos de forma reflexiva, crítica y ética y es así como se crea cultura. Cultura de Servicio.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Nuestros Pilares: 10 Mandamientos del Servicio y la Atención

1. LA PRIORIDAD: EL CLIENTE
2. TODO ES POSIBLE: SÍ SE PUEDE
3. CREDIBILIDAD: CUMPLE TU PALABRA
4. EXPECTATIVAS: SOBREPÁSALAS
5. LA VENTAJA MAS VALIOSA DEL NEGOCIO: TÚ
6. SOMOS PARTE DE UN SISTEMA: EL FRACASO DE UNO ES DE TODOS
7. LA RELACIÓN EMPLEADO CONTENTO – CLIENTE CONTENTO : DIRECTAMENTE PROPORCIONAL
8. NIVEL DEL SERVICIO: PERCEPCIÓN DEL CLIENTE
9. MEJORAR, INNOVAR: SIEMPRE
10.SATISFACER AL CLIENTE: TRABAJO DE EQUIPO
